19. Teorizar la inmovilidad desde la antropología: experiencias, normatividades y articulaciones

Coordinació:

Diana Mata
UB
Fabiola Mancinelli
UB
fabiolamancinelli@ub.edu

Resum

Este simposio invita a una exploración teórica y empíricamente fundamentada de las definiciones, posibilidades y limites teóricos de la inmovilidad como concepto. A partir de una mirada relacional y situada en la actual fase capitalista, el simposio plantea que existe una tensión dialéctica, basada en diferenciales de poder, que aúna la movilidad y la inmovilidad, constatando que de la misma forma que el ser móvil tiene significados diferentes según las personas y los lugares, las comprensiones de la inmovilidad también son complejas y dinámicas. Para ello invitamos contribuciones etnográficas que muestren el rango de experiencias que puedan tener cabida bajo la etiqueta de inmovilidad dado que tradicionalmente esta ha sido definida en negativo, como la ausencia de movilidad. Estamos especialmente interesadas en aquellas propuestas que presten atención a 1) procesos de significación asociados a la inmovilidad; 2) sistemas de atribución de derechos que establezcan quién está autorizado o no a qué tipo de inmovilidad; así como a 3) las articulaciones existentes que engarcen la inmovilidad con situaciones de movilidad, con distintas intensidades y a distintos niveles y escalas.

 

En 2006, el informe de Naciones Unidas sobre Migración internacional y desarrollo identificaba una “nueva era de movilidad”, señalando cómo la globalización, junto con los avances en las comunicaciones y el transporte, estaba teniendo un impacto considerable en el aumento del número de personas que “tienen el deseo y la capacidad de trasladarse a otros lugares” (UN General Assembly, 2006: 5). Años después, la movilidad -no solo de personas, sino también de mercancías, información, residuos, etc.-, remplaza la globalización como metáfora central para interpretar el mundo contemporáneo (Salazar y Smart, 2011). En este contexto la movilidad se presenta simultáneamente como proceso creador y resultado de cambios sociales (Franquesa, 2011; Cook y Butz, 2018).

El inicial énfasis celebratorio del denominado paradigma de la movilidad (Shelley y Urry, 2006; Cresswell, 2006; Hannam et al., 2006) ha sido con acierto criticado desde la antropología. Si, por un lado, ha creado las bases para pensar las in/movilidades como fenómenos interconectados, incorporando el estudio de quienes no se mueven y hasta entonces eran concebidos como corolarios pasivos de los proyectos migratorios, por otro lado, sus propuestas iniciales privilegian la heurística de la movilidad, planteándola como algo inherentemente positivo, un motor constructivo de cambio y vida mejor, en términos económicos, sociales y culturales (Salazar, 2018). Frente a ella, la inmovilidad se define en negativo, bien como un emblema de movimiento bloqueado, atascado o de transición (Khan, 2016), bien como el estado predeterminado de las personas y de los sistemas sociales (Massey et al., 1993; Sheller y Urry, 2006; Schewel, 2020).

Las medidas impuestas para contener la difusión del contagio por covid-19 han determinado una inversión temporal de esta perspectiva, elevando la inmovilidad a estado preferente y deseable, demostrando además el carácter transitivo de la premisa de que “no existen incrementos en la movilidad, sin extensos sistemas de inmovilización” (Hannam et al. 2006:3). En los meses de confinamiento, tener la capacidad de limitar la movilidad y permanecer inmóvil dentro de ciertos límites espaciales, devino la estrategia utilizada para reducir los riesgos de contagio de una enfermedad desconocida y con sistemas sanitarios claramente insuficientes para dar una respuesta a la situación pandémica. Tal cambio de normatividad asociado a la inmovilidad fue acompañada de un reparto desigual de las posibilidades de limitar la movilidad, debido en parte a que la inmovilidad de muchas personas solo fue posible gracias a la movilización de un gran número de trabajadores cuyas actividades pasaron a calificarse como “esenciales” (Salazar, 2021). Algunos de estos colectivos carecen de reconocimiento social y económico y ejerciendo sus trabajos bajo condiciones de alta precariedad como sería el caso de repartidores de comida, trabajadoras domésticas y del cuidado, empleados del transporte y del abastecimiento alimentario. La decisión acerca de qué formas de movilidad debían considerarse esenciales y cuáles no, es una concretización más de lo que Glick- Schiller y Salazar llaman “regímenes de movilidad”, refiriéndose a las relaciones de poder que vertebran las in/movilidades contemporáneas, articulando las desigualdades entre los privilegios de unos y las restricciones y estigmas que incumben a otros (Glick Schiller y Salazar, 2013).

Aunque la pandemia ha visibilizado la existencia e importancia de la inmovilidad, creemos con otras autoras que la situación no es realmente excepcional en lo que a inmovilidades y procesos de inmovilización se refiere (Ortiga, 2021) ya que un mundo cada vez más móvil, es para algunas personas un mundo cada vez más inmovilizante donde a la vez que aumenta la exposición a imaginarios de buenas vidas posibles, se limitan las posibilidades reales de hacer efectivas tales vidas, incluyendo los lugares donde vivir tales vidas. La era de las migraciones (Castles y Miller, 1993), de las movilidades por estilo de vida (Duncan et al., 2016) y del turismo de masas es a la vez la era de la inmovilidad forzada (Carling, 2002). A partir de la posibilidad ofrecida por este giro conceptual, el simposio invita a una exploración teórica y empíricamente fundamentada de las definiciones, posibilidades y limites teóricos de la inmovilidad como concepto. A partir de una mirada relacional (Franquesa, 2011) y situada en la actual fase capitalista, el simposio plantea que existe una tensión dialéctica, basada en diferenciales de poder, que aúna el movimiento y la inmovilidad, el cosmopolitismo y la necesidad de raíces, el nomadismo y el sedentarismo. Asimismo, constatamos como, de la misma forma que el ser móvil tiene significados diferentes según las personas y los lugares (Adey, 2006), las comprensiones de la inmovilidad también son complejas y dinámicas (Mata-Codesal, 2015).

En este simposio buscamos reflexionar sobre la utilidad de la inmovilidad como categoría analítica en el estudio antropológico de experiencias de la permanencia y migración. Para ello invitamos contribuciones etnográficamente fundamentadas que muestren el rango de experiencias que puedan tener cabida bajo la etiqueta de inmovilidad dado que tradicionalmente esta ha sido definida en negativo, como la ausencia de movilidad. Estas experiencias incluyen pero no se limitan a estudios sobre confinamientos domiciliarios y limitaciones a la movilidad dentro de distintas unidades administrativas no solo en el contexto de contención de la pandemia, prácticas de territorialización en grupos móviles, mecanismos de inmovilización, inmovilidades deseadas, estrategias de permanencia, esperas y otras temporalidades asociadas, procesos de intensificación temporal o espacial de la inmovilidad, etc. Estamos especialmente interesadas en aquellas propuestas que presten atención a los 1) procesos de significación asociados a la inmovilidad; 2) los sistemas de atribución de derechos que establezcan quién está autorizado a qué tipo de movilidad o inmovilidad; así como a 3) las articulaciones existentes a distintos niveles que engarcen la inmovilidad con situaciones de movilidad. Dado el carácter prospectivo de este simposio buscamos contribuciones que permitan iniciar una reflexión en torno a las siguientes preguntas:

– ¿Qué imaginarios, valores y emociones, positivos y negativos, se asocian a la idea de inmovilidad – física y existencial- en un contexto que se proyecta como eminentemente móvil o con pretensiones de serlo?

– ¿Cuáles son las prácticas asociadas a la inmovilidad en el caso de grupos definidos por su proyecto migratorio o por patrones de alta movilidad (nómadas digitales, migrantes residenciales, turistas, estudiantes internacionales)?

– ¿Qué significa sentirse, presentarse o ser representado como inmóvil?

– ¿De qué manera el género, la edad o la nacionalidad influyen en la aplicación de sistemas de inmovilización selectiva?

– ¿En qué situaciones y bajo qué condiciones la inmovilidad permite o es permitida por situaciones de movilidad?

 

Referències

Adey, Peter (2006) If mobility is everything then it is nothing: towards a relational politics of (im)mobilities. Mobilities 1(1): 75- 94.

Carling, Jørgen (2002) Migration in the era of involuntary immobility. Journal of Ethnic and Migration Studies 28(1): 5-42.

Castles, Stephen y Miller, Mark (1993) The Age of Migration: International Population Movements in the Modern World. Londres: Macmillan.

Cook, Nancy y Butz, David (2018). Mobilities, Mobility Justice and Social Justice. Nueva York: Routledge.

Cresswell, Tim (2006) On the Move: Mobility in the Modern Western World. Londres: Taylor & Francis.

Duncan Tara, Cohen Scott A., Thulemark Maria (2013) Lifestyle mobilities. Intersections of travel, leisure and migration. Londres: Routledge

Franquesa, Jaume (2011) ‘‘We’ve lost our bearings’’: place, tourism, and the limits of the ‘mobility turn’. Antipode 43(4): 1012- 1033.

Glick Schiller, Nina y Salazar, Noel (2013) Regimes of mobility across the globe. Journal of Ethnic and Migration Studies 39(2): 183-200.

Hannam, Kevin; Sheller, Mimi y Urry, John (2006) Editorial: Mobilities, Immobilities and Moorings. Mobilities 1(1): 1-22.

Khan, Nichola (2016) Immobility. In Salazar, Noel y Jayaram, Kiran (eds.) Keywords of Mobility: Critical Engagements. Nueva York: Berghan.

Massey, David; Arango, Joaquin; Hugo, Graemer; Kouaouci, Ali; Pellegrino, Adela y Taylor, J. Edward (1993). Theories of international migration: A review and appraisal. Population and Development Review 19(3): 431-466.

Mata-Codesal, Diana (2017) Gendered Im/mobility. Rooted Women and Waiting Penelopes. Crossings: Journal of Migration and Culture 8(2): 151-162.

Ortiga, Yasmin Y. (2021) The Pandemic as a Call for a Migration Study of Immobility. LSE blog entry. [Accessible en: https://blogs.lse.ac.uk/seac/2021/01/05/the-pandemic-as-a-call-for-a-migration-study-of-immobility/]

Salazar Noel B. (2018) Momentous mobilities: anthropological musings on the meanings of travel. Nueva York: Berghahn Books

Salazar, Noel B. (2021) Existential vs. essential mobilities: insights from before, during and after a crisis. Mobilities 16(1): 20- 34.

Salazar, Noel B. y Smart, Alan (2011) Anthropological takes on (im) mobility. Identities 18(6): i-ix.

Schewel, Kerilyn (2020) Understanding Immobility: Moving Beyond the Mobility Bias in Migration Studies. International Migration Review 54(2): 328–355.

Shelley, Mimi y Urry, John (2006) The New Mobilities paradigm. Environment and Planning A 38: 207-226.

UN General Assembly (2006) International migration and development. Report of the Secretary-General, 18 May 2006, A/60/871. [Accessible en: https://www.refworld.org/docid/44ca2d934.html]